Fábula de un primer amor
Fue lo que nunca se aceptó,
para todos una pálida serpiente
que en tu paraíso habitó;
crédula e inocente
que en tu amor creyó.
Y vivió para tí,
soportó amarguras y tristezas
las pocas alegrías las cambió ilusiones, ficciones de lo que no era,
creyó flanquear guerras a su lado y con heroismo salir victoriosos; apostó en sus palabras de envejecer y llegar a los albores de la vida caminando como sólo uno;
y en ese paraíso creía, pobre ser etereo de pálida piel y triste andar.
No hay sonrisas en la cara, ni resuena su voz con la carcajada sincera ni con del desentonar de una letra; vivió entre mentiras y humillaciones, soportó tus desgarros e hipocrecías;
creyó en tus promesas amorosas
y en tu amor inmortal como el mal mismo.
Te creyó que era la única, que era la luz, que era la verdad, que era ese ser especial destinado a compartir y destinados a transmutar de dos a uno, en comunión del primer amor. De sus labios brotaron promesas de amor, cartas y dibujos de sentimientos románticos del brillante caballero.
Gentil caballero de honorable investidura, guerrero de batallas cuyas palabras envenenan, hieren y asesinan más que espadas y dagas en campos de batallas, has destruido el alma y carcomido las esperanzas.
Gentil caballero de honorable investidura, guerrero de batallas cuyas palabras envenenan, hieren y asesinan más que espadas y dagas en campos de batallas, has destruido el alma y carcomido las esperanzas.
Pobre ser étereo, sufriendo por una eternidad, creyendo estar a la derecha del ser inmoral, y al enterarse de la verdad, de vergüenza y decepción su faz desdibujó.
Y el hombre cree y quiere creer y como dogma ha creado un totem de papel, con barro y aire los creó y el viento se los llevó. Pero la corriente del río lo retornó y en él creyó.
Descansando en la orilla, cansada de tanto pesar, muévete ya que sus palabras te volverán a alcanzar y en él volverás a creer.
De la nada se nutría, sus fauces pálidas y sin fuerzas seguían defendiéndolo, vivía de ilusiones, de falsas esperanzas y de un aliento de sueños.
Y el hombre cree y quiere creer y como dogma ha creado un totem de papel, con barro y aire los creó y el viento se los llevó. Pero la corriente del río lo retornó y en él creyó.
Descansando en la orilla, cansada de tanto pesar, muévete ya que sus palabras te volverán a alcanzar y en él volverás a creer.
De la nada se nutría, sus fauces pálidas y sin fuerzas seguían defendiéndolo, vivía de ilusiones, de falsas esperanzas y de un aliento de sueños.
Cuando las corrientes arrastran los murmullos, gritos ya de la realidad... ella solo era tomada del cuello como un animal terrenal, sus costillas eran carcomidas por toda la comunidad, aquella que sabía la verdad y se burlaba del sufrir de aquel ser. Nada era real, oculta ante las verdades, ante la reina real, la que él eligió.
Ante la mirada incrédula de ella, las risas resonaban; la piel, sin escamas, ya se le desgarraba y la sangre la envolvía, limpia y pura y la mantenía fría como aquel ser que amó y la engañó. -¡Pobre ser apuñalado sin esperar por el ser amado! Cuerpo frío, de mirada perdida, ojos llorosos vacíos de ilusiones; latir automático de un corazón nutrido de engaños y de dolor constante, cuerpo reducido y cansado y que ha cambiado las escamas por espinas del amor mal destinado, serpiente blanca herida a muerte...
Aún sin entender, intentó aún sobrevivir, seguir junto a él, pero sus entrañas gritaban que migajas sólo recibía...en lo oscuro de su vida, de su alma lloraba con lágrimas que no nacían...no quedaba nada...nada que dar ni ofrecer...muerta estaba pero valerosa seguía por amor, un amor real; él de ella hacia él.
El cielo contemplaba la escena, se conmovió de aquel ser, que se entregó por creer y la enfrentó a la verdad...en aquel hogar, entre un perro y un gato se encontraba él y ella, como dioses del olimpo disfrutando del amor que se tenían..deleitándose sin el menor reparo por el dolor del pálido ofidio. Relucían las coronas del rey y la reina que los unían, las palabras de amor resonaban y los años que juntos se tenían.
Torbellido de ideas aclararon la mente del pálido réptil, comprendió que todo fue mentira, que el amor que le profesaron hipócrita y mentiroso fue. Que el derecho divino de su amor era ilegítimo, que no existía en la verdad de aquella pareja. La vacuidad invadió su alma causando oscuridad y un dolor agudo, aquel que destruye desde lo más interno y que conlleva a perder la inmortalidad y donde hasta los mismos ángeles y seres primordiales se conmueven y se forman mares y lagos rojizos en lo terrenal. Crótalo inerte está, respirar le duele ya, cada latido le comprime el pecho y no puede más... que cansado ya de vivir, sólo quería dejar de sentir, de pensar...humillado y herido serpenteaba desterrado ya en un mundo al cuál ya no sentía pertenecer.
-Róver impío, portador de desgracias y causante de heridas mortales, caballero negro de escudo portador, felino acuñado con lágrimas:-¡ repites las historias! No dibujes ni invoques más a honoburus, no repitas el pasado.
Páblida serpiente; ni tu nombre fuiste digna de conservar; tus oídos jamás palabras de amor escucharon, y tus voces de amor jamás fueron escuchadas; debían ser guardadas...nunca pudieron inundar los vientos ni recorrer los mares. Los recuerdos desechables, ni grabados ni pinturas, nada que cuente una historia...la fábula de la pálida serpiente, enamorada cuyo caballero no le pertenecía.
Acostumbrada a la soledad, a los silencios o maltratos, a las justificaciones y convencida que en su mente historias creaba de la nada. Tomada del cuello y no de las manos como amantes andaba por las plazas y los campos, lejos y mirando, ensoñando y creyendo que,era el invierno y que después de de la hibernación la primavera llegaría y con ella las alegrías nacerían.
Octubre de contrastes, entre lluvias y alegrías, entre sequías y tristezas. Mágico Octubre invernal, sembraste miedos y heridas y de las tierras mortales nace un ser angelical, resultado de un solo amor no bien recibido.
-¡oh pálido ser, escuálido y escurridizo, no temas más! ¡no sufras más! -la vida es más que él.
-Róver impío, portador de desgracias y causante de heridas mortales, caballero negro de escudo portador, felino acuñado con lágrimas:-¡ repites las historias! No dibujes ni invoques más a honoburus, no repitas el pasado.
Páblida serpiente; ni tu nombre fuiste digna de conservar; tus oídos jamás palabras de amor escucharon, y tus voces de amor jamás fueron escuchadas; debían ser guardadas...nunca pudieron inundar los vientos ni recorrer los mares. Los recuerdos desechables, ni grabados ni pinturas, nada que cuente una historia...la fábula de la pálida serpiente, enamorada cuyo caballero no le pertenecía.
Acostumbrada a la soledad, a los silencios o maltratos, a las justificaciones y convencida que en su mente historias creaba de la nada. Tomada del cuello y no de las manos como amantes andaba por las plazas y los campos, lejos y mirando, ensoñando y creyendo que,era el invierno y que después de de la hibernación la primavera llegaría y con ella las alegrías nacerían.
Octubre de contrastes, entre lluvias y alegrías, entre sequías y tristezas. Mágico Octubre invernal, sembraste miedos y heridas y de las tierras mortales nace un ser angelical, resultado de un solo amor no bien recibido.
-¡oh pálido ser, escuálido y escurridizo, no temas más! ¡no sufras más! -la vida es más que él.
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